Por lanacion.com.ar
4 Oct 2018
Damonte

Damonte respondió las 100 preguntas de “La Nación”.

Israel Damonte dejó un grato recuerdo en los  hinchas de Nacional en su paso por el Decano. En sus respuestas al diario argentino, “Isra” se refirió a su paso por el Bolso y su experiencia con Marcelo Gallardo como entrenador.

Las 100 preguntas a Israel Damonte: "El jugador de fútbol cree que se las sabe todas"

Pregunta 32:

¿Por qué se dio ese romance tan fuerte con Nacional?

Estuve un año y medio e hice grandes amigos. El uruguayo es muy servicial, y si uno no responde al prototipo de argentino canchero, le abren la puerta y le dan el cien. Quiero mucho al uruguayo, me encanta Uruguay y cada vez que puedo, me cruzo.  He ido a pasar las fiestas con la familia.

Pregunta 33:

En Nacional tuviste a un Gallardo que recién se iniciaba. ¿Ya se perfilaba para ser un gran entrenador?

Sin dudas. Lo que más destaco de Marcelo es su personalidad, cómo trata a todos por igual y la intensidad para entrenar. Es estar siempre al 100, nadie puede regular, y eso es espectacular. Una vez, Viudez caminaba, y Marcelo empezó a retarlo. “Dale, Taba. Dale, Taba”, le decía, y como seguía bol…, lo sacó y lo limpió del partido. Viudez era figura, ¿eh? Y así marcaba un precedente. Lo mismo con Recoba. Tenía esos manejos y personalidad como para sostenerlos. Encima, después venía y te decía: “Isra, el cambio de frente es así”. Y pum, le daba con el empeine y la ponía donde quería. Y yo por adentro decía: “A vos te sale eso, a mí ni loco” (ríe). Además de todo, un crack con la pelota.

Pregunta 34:

¿Cómo fue la historia de la chica con leucemia?

En Uruguay se hizo público, pero no porque yo me lo propusiera. Un dirigente de Nacional me contó que yo era el ídolo de una chida de 17 años que tenía leucemia y estaba internada. Entré a su habitación en el hospital  y tenía un montón de fotos mías en la pared. Se llamaba “Kenia”. Charlé más de una hora con ella, le llevé regalos, y a partir de eso se generó una relación muy linda. Nos mensajeábamos, iba a visitarla seguido… Un día, al salir del entrenamiento, me contaron que había fallecido. Fue muy triste, pero al menos ella vivió unos lindos momentos. Hoy mantengo un vínculo con la hermana: tuvo un hijo y le puso “Israel”. Es fuerte eso, ¿eh?

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