Por decano.com
19 Nov 2015
Polideportivo

Las obras del Polideportivo continúan avanzando a buen ritmo. Repasamos con Pablo Martínez cómo se fueron dando los pasos hasta el presente.

En los último meses de 2012, previo a las elecciones, descubrí con asombro que en el predio donde se ubicaba la cancha de básquetbol destinada a formativas, alguien había enterrado las bases de unas columnas que -con el tiempo- serían las que sostendrían el techo del Polideportivo. No podía creer cómo estaban haciendo eso, pero estaba decidido a frenarlo si, tal como ocurrió finalmente, ingresaba nuevamente a la Comisión de Patrimonio y Obras. Nuestra idea, una vez al frente de la Comisión, era derribar el portón de acceso a la cancha y hacer una continuación de la calle Juan Ramón Gómez con la intención de transformarlo en el ingreso a la tribuna Abdón Porte. Incluso pensábamos que eso iba a ser de gran ayuda desde el punto de vista de la seguridad” comienza diciendo Pablo Martínez.

En febrero o marzo de 2013, al regreso de mis vacaciones, ya confirmado como integrante de la Comisión de Obras, me llevo la gran sorpresa de que las bases habían crecido. Ya no eran bases, sino columnas. En Nacional se estaba llevando adelante una obra con nuestro total desconocimento” continúa Martínez.

En una oportunidad, me encontraba en la sede intercambiando opiniones con Alfredo “Pato” Vásquez -a quien acababa de conocer-, acerca de la intervención que se había realizado en el acceso a la sede y le comento sobre las columnas del básquetbol, que en mi opinión no servían para nada, y remato el comentario con un: "Quién será el que está haciendo eso", a lo que el "Pato" me contesta: "Soy yo". Así nos conocimos con Vásquez. Me confesó que era él quien estaba detrás de esas obras, que se habían iniciado con dinero proveniente de un recital organizado en el Parque Central que le había cedido la Directiva anterior. El dinero dio para las bases  y un alzamiento pequeño de las columnas”. Pablo Martínez insiste en destacar que hasta ese momento, el “Pato” Vásquez había liderado el proyecto casi en soledad, sin el mayor apoyo de la Comisión de Básquetbol y con la oposición -aún no decretada pero evidenciada- de la Comisión de Patrimonio. “Hay que ser justos con las personas que están detrás de las obras” sentencia Martínez.

Con el dinero que la Comisión de Básquetbol había recaudado mediante una rifa -unos cuarenta mil dólares-, más lo que les entregó en su momento el club, habían avanzado hasta donde pudieron. La obra se detuvo porque la Comisión de Patrimonio tenía otra visión del tema. Hasta que un día el mismo “Pato” Vásquez llevó un proyecto a nuestra Comisión, en el que proponía reunir en el predio que ocupaba el básquetbol a los otros deportes menores: el voleibol y el futsal. Pasó de ser una cancha de básquetbol techada a un polideportivo integral. La Comisión vio esa propuesta con buenos ojos y decidió dar el apoyo” cuenta Pablo Martínez.

A partir de ahí, el camino es más o menos conocido por todos, pero hay algunos detalles dignos de destacar. “El proyecto del “Pato” se aprobó en Patrimonio y Obras y se elevó a la Comisión Directiva” señala Martínez, “posteriormente, con la "complicidad" de algunos dirigentes, y funcionarios del club se comenzaron a derivar fondos y materiales hacia esta idea. Cuando se hizo la demolición de la cancha de pádel se reciclaron los hierros en la de básquetbol, se sumó un poco de dinero y eso posibilitó culminar la estructura. Destinamos parte de la recaudación de los tres recitales que se realizaron este año en el GPC -Romeo Santos, Violeta y Kiss-, negociamos con Pellicer, concesionario del Parque Central, para que pagara por adelantado y en obras la concesión del futuro estadio. Como la ampliación del Parque no estaba avanzada, recibimos a manera de adelanto contenedores, que están ubicados actualmente en Los Céspedes -tres de ellos- y en el gimnasio del básquetbol para oficiar como vestuarios. Para la compra del piso, nos valimos del sistema de mecenazgo. La empresa Suat duplicó el aporte que realizaba el sponsor anterior y, gracias a esta herramienta tuvo una importante devolución de dinero y Nacional se hizo del capital necesario para instalar el piso flotante”.

Pablo Martínez tiene la esperanza de que “antes del inicio del Metropolitano del año próximo, habremos de colocar las tribunas retráctiles. Gracias a la perseverancia del "Pato" Vásquez, impulsando una idea que se originó hace setenta años, sumada al empuje que le dio la Comisión de Patrimonio y Obras cuando el proyecto pasó de ser un enclave del básquetbol para comprender a todas las disciplinas del club que se pueden realizar puertas adentro -el atletismo no está incluido- , lograremos contar con un Polideportivo acorde al prestigio de Nacional”.

Hace ocho meses que se instaló una comisión de administración del Polideportivo, conformada por un miembro de cada uno de los deportes -básquetbol, futsal y voleibol- y uno de la Comisión de Patrimonio y Obras, que no solamente estará encargada de la distribución de los horarios de usufructo de la cancha sino que también se abocará a solventar los gastos que genere el Polideportivo. Cada uno de los integrantes de las divisiones juveniles de los deportes antedichos, va a comenzar a abonar una sobre-cuota deportiva, aparte de la social. Ningún deportista juvenil que no esté pagando podrá participar de las competencias en que intervenga el club. Solamente estarán exonerados los deportistas de primera de las tres disciplinas. Con lo recaudado por este concepto se van a cubrir los gastos de mantenimiento y personal. No solo se desarrolló la infraestructura, también el cómo gestionarla” explicó Martínez y finalizó aclarando que “el dinero ingresará directamente al club que será el encargado de pagar los gastos. En caso de que exista un excedente, se volcará a la disciplina correspondiente. Si por el contrario, existiera un faltante, será la propia especialidad la encargada de cubrir la diferencia”.

Ernesto Flores

decano.com






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