Por Folha de S. Paulo
24 Ene 2020
Manga
hinchas

Manga llevó en su equipaje el cariño de los hinchas de Nacional, capaces de movilizar un mundo, aunque sea su pequeño mundo, en nombre de un ídolo.

Sin dinero y enfermo, ex-arquero Manga es abrazado por uruguayos

São Paulo – Consul de Uruguay en Ecuador, Mateo D’Costa envió un mensaje al amigo Enrique y preguntó si él podría atenderlo por teléfono. La razón de su preocupación no estaba relacionada al trabajo diplomático. Era estrictamente afectiva.

“Enrique, Manga está mal. La atención de salud acá en Ecuador está complicada y él quiere morir en Uruguay”, dijo el consul.

Manga es Hailton Corrêa de Arruda, 82, arquero de la selección brasileña en el mundial de 1966 e ídolo de Internacional y Botafogo, en Brasil, y de Nacional, en Uruguay. Él vive en Ecuador desde que se retiró, tras defender a Barcelona de Guayaquil a comienzos de la década de 1980.

Mateo y el contador Enrique Singlet, 51, son parte de un colectivo de hinchas del club uruguayo llamado Campeón de Toda la Historia. El grupo, que reúne 16 fanáticos (casi todos en Montevideo), realiza un trabajo independiente de preservación de la memoria del equipo.

A partir de la información del consul, sus integrantes pasaron a discutir la forma de auxiliar el ex arquero. Descubrieron que Manga y su esposa, la ecuatoriana Cecilia Cisneros, tenían billetes comprados de Quito para Porto Alegre. El ex jugador, en aquel momento, sufría una insuficiencia renal aguda.

Mateo se puso en contacto con Cecilia y se encargó de cambiar los billetes. En vez de Porto Alegre, los dos viajaron a Montevideo, en septiembre de 2019. Fue la salida que el colectivo encontró para realizar el deseo del ídolo: terminar su vida en Uruguay.

La multa para alterar el destino costó US$ 854, pagos por Mateo. Después, él fue reembolsado por la asociación Nostálgicos del Fútbol de Uruguay, que ayuda ex jugadores del país en dificultades.

La gente de Campeón de Toda la Historia inició una campaña de recaudación de fondos destinados a los cuidados de Manga. En total, consiguieron poco más de US$ 6 mil.

Uno de los hinchas del grupo, Matías Montiel, 30, dijo que no podría ayudar con dinero, pero se dispuso a recibir el ídolo en una habitación que hasta entonces servía de depósito en su casa.

“Él [Manga] terminó adelantando su viaje en dos días, entonces terminé de pintar la habitación a las 2 de la mañana, con la ayuda de mi hijo [Cristiano, 5 años], y a las 3 fuimos a buscarlo en el aeropuerto”, contó Matías a Folha.

En la madrugada de 11 de septiembre, tres autos con hinchas de Nacional fueron al aeropuerto de Carrasco para recibir a Manga. El ex arquero llegó al país en una silla de ruedas y deprimido. De allí partieron a un hospital, donde el brasileño realizó los primeros exámenes.

Había el temor de que Manga pudiera tener cáncer de próstata, pero en realidad se trataba de una inflamación en la región, lo que desencadenó los problemas renales. Él fue obligado a utilizar una sonda en el pene.

Desde el hospital, el ídolo partió a la casa de Matías, quien trabaja como repartidor en una empresa de panes y vive con la madre, la mujer y el hijo. El cuarto reformado por el uruguayo para la llegada del ex arquero ganó muebles y TV gracias al grupo, que aun colgó la bandera de Nacional en la pared.

“Mi mujer y mi madre son de Peñarol. Hicimos un trato de que no habría nada de Peñarol o de Nacional en casa. Apenas puse la bandera para que él pudiera ambientarse”, bromea.

Las dos primeras semanas fueron difíciles, como recuerda Matías. En pocos días de Uruguay, Manga se sintió mal y tuvo que ser llevado con urgencia a un hospital.

Para recibir el acompañamiento médico adecuado, el grupo contó con la ayuda de Jorge da Silveira, un importante periodista uruguayo que cubrió el pasaje de Manga por Nacional como jugador. “Toto”, como es conocido, puso el colectivo en contacto con la asociación mutualista de salud Asociación Española.

El presidente de la entidad conocía el padre de Enrique y aceptó cubrir los costos del tratamiento de Manga. “Le operaron 20 días después de esta reunión. Ya está sin la sonda, la cicatriz quedó perfecta. Hoy tiene 10 kg más que cuando llegó”, afirma el contador.

Manga vivió en la casa de Matías por poco más de un mes, hasta que se cambió para un departamento en la región central de Montevideo, a siete cuadras de la Asociación Española.

“Empezamos a decir: ‘vamos a sacar Haílton de ahí, sino tendremos dos problemas, conseguir una casa para él y otra para Matías, porque su mujer va a utilizar la fuerza para expulsarlo’”, recuerda en tono de broma Enrique.

Los costos del nuevo hogar fueron pagados por los hinchas, quienes también aportaron un monto de US$ 700 a la pareja para que pudieran tener algún ahorro.

En una cena a beneficio, los integrantes del Campeón de Toda la Historia pudieron vender 122 tickets a 100 dólares cada uno. El resultado líquido del evento, según Enrique, fue de casi US$ 9 mil, dinero que se entregó a Manga.

Gabriella Doné, 22, hincha de Botafogo, supo de la campaña de recaudación colectiva y se movilizó en internet. Junto a otros botafoguenses, levantó R$ 5 mil (algo cerca de US$ 1.200), que fueron enviados al ex jugador.

“Tengo una simpatía enorme por Loco Abreu (ex jugador de Botafogo y Nacional) y mi novio, que es uruguayo, también vio noticias de Manga. Nosotros [hinchas] de Botafogo no sabíamos exactamente qué estaba pasando. Yo me moví en twitter e hice la campaña. Quería ayudarle de alguna forma”, cuenta.

Recuperado del problema renal, Manga fue a 12 partidos de Nacional, según informó el grupo. En el palco de Enrique, él recibía el cariño de los hinchas. En uno de los partidos, su presencia fue anunciada en los parlantes del Gran Parque Central, generando una ovación de parte de las tribunas.

Entre los integrantes del colectivo, apenas uno vio jugar a Manga: Gabriel, 67, el más afectado por el estado de salud del ídolo.

Enrique tiene muy pocas memorias del brasileño. Él cuenta que guarda, en casa, una foto suya entrando en campo con el arquero, pero no recuerda este día.

Matías apenas oyó de las hazañas del jugador. Pero nunca se olvidará de cuando abrigó Haílton, como ellos normalmente se refieren al brasileño, en su propia casa.

“Él jugaba a la pelota con mi hijo, veíamos los partidos de la Champions, íbamos al estadio. Me llenó el alma”, dijo el hincha.

Después de aproximadamente cuatro meses, Manga y su esposa, Cecilia, decidieron regresar a Ecuador.

Enrique y otros integrantes intentaron hacerles cambiar de idea, pero sin éxito. “Explicamos que no podríamos realizar todo esto otra vez, pero tampoco podríamos obligarles a quedarse”, afirma.

“Nos vamos por decisión propia”, dice Cecilia, que tiene hijos y nietos en el país, los cuales Manga considera como suyos. “Yo envié fotos para todos los clubes de Brasil, pero no hubo ayuda. Él estaba muriendo. Volveremos a Ecuador, después de cuatro meses, porque tenemos que volver. Él está operado, era lo principal”.

En la madrugada del último martes (14) cuatro autos con hinchas de Nacional acompañaron Manga y su señora hasta el aeropuerto de Carrasco. En el vuelo rumbo a Quito, a las 5 de la mañana, embarcó caminando un hombre que, cuatro meses antes, llegó a Montevideo en una silla de ruedas.

Haílton Corrêa de Arruda llevó en su equipaje el cariño definitivo de los hinchas de Nacional, capaces de movilizar un mundo, aunque sea su pequeño mundo, en nombre de un ídolo.

La trayectoria de Manga

Nacido en Recife el 26 de abril de 1937, Haílton Corrêa de Arruda, el Manga, fue revelado por Sport. En 1959 llegó a Botafogo, donde se tornó uno de los más grandes arqueros de la historia del club. Fue por el equipo albinegro que ganó la convocatoria para el mundial de 1966. En Brasil, aun jugó por Internacional, donde fue bicampeón brasileño, además de Operario-MS, Grêmio y Coritiba. Finalizó su carrera en Barcelona de Guayaquil, con 45 años.

En Nacional defendió el club en 342 partidos, de 1968 a 1974. Conquistó cuatro títulos uruguayos, una Libertadores y un título mundial. Durante su pasaje por el equipo, Nacional estuvo 16 partidos invicto en el clásico contra Peñarol. Llegó incluso a anotar un gol, desde su propia área. Fue en 1973, contra Racing, por la Copa Ciudad de Montevideo.

En Brasil se celebra el Día del Arquero en 26 de abril en homenaje a Manga.

Bruno Rodrigues – Folha de S. Paulo






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