Por Diego Ávalo
10 Feb 2019
análisis

Tal vez debamos acostumbrarnos a que no haya una alineación única.

Ya ha pasado un tiempo razonable, y varios partidos por lo que estamos en condiciones de comenzar a analizar a los equipos de Eduardo Domínguez.

Nacional ha jugado ya varios amistosos y un partido oficial, mostrando ya las características del entrenador argentino. Lo primero y fundamental que puedo comentar sobre el trabajo de Domínguez es que es un entrenador que varía mucho sus dispositivos tácticos y su estrategia dependiendo de quién sea el rival y las circunstancias en las que los enfrentemos.


En los primeros encuentros amistosos se pudo ver un dibujo de 4-3-1-2. Esquema con un enganche que hacía las veces de nexo entre defensa y ataque. La estrategia era presionar sobre los costados a la hora de recuperar el balón, y realizar transiciones rápidas al ataque, sin saltar líneas con pases profundos e incisivos. No se vio la tenencia con paciencia a las que nos tenía acostumbrado el equipo de Alexander Medina, en el que buscaba el espacio y, si no lo encontraba, la pelota volvía atrás y se comenzaba nuevamente. Este nuevo Nacional es mucho más vertical. En cuanto a la conformación de los equipos pudimos ver muchos hombres de buen pie, como por ejemplo en el clásico amistoso, y también pudimos ver una conformación más defensiva como en el segundo.

Para el primer encuentro oficial, y ante nuestro eterno rival, el técnico cambió la táctica y la estrategia. El Tricolor para ese partido se paró con tres hombres en la última línea, tres mediocampistas, dos carrileros con mucho recorrido, que a la hora de defender se replegaban a formar una línea de cinco defensores, un mediapunta y un delantero. La idea de juego se notó claramente: controlar a un equipo que se conoce de memoria y que viene trabajando juntos hace casi dos años, mientras que este Nacional tenía jugadores con menos de una semana de arribados. El control al rival pasaba por tapar el juego por las bandas, que es la principal arma de Peñarol a la hora de atacar. Esto hizo que debiera centralizar el juego y allí Nacional tenía bien poblada la zona con tres volantes y tres defensores. La mayoría de los centros fueron desde tres cuartas canchas y casi siempre agarró a Nacional bien posicionado. También se intentó presionar sobre los costados en la salida del rival al igual que en los amistosos, utilizando la raya lateral como un aliado para achicar los espacios. En lo que se falló quizás fue en el ataque. Faltó ese pase filtrado para Fernández, pese a que Nacional dispuso de jugadas de gol. 

Por último Nacional jugó algunos partidos amistosos a puertas cerradas en donde el entrenador paró un 3-4-1-2. Otra opción que se suma a las que ya pudimos apreciar.  Por lo visto hasta ahora si tuviera que definir a Eduardo Domínguez lo haría con la palabra versátil. Claramente estudia muchos las circunstancias y el rival y se adapta a ellas, proponiendo en función de su equipo pero teniendo muy en cuenta lo que se le presenta enfrente. Seguramente los hinchas nos tendremos que acostumbrar a no ver una alineación de memoria con el mismo esquema táctico sino que variara permanentemente. Jugadores para los distintos sistemas y alternativas de juego hay. Estará en el DT encontrar el funcionamiento adecuado y hacer de Nacional un buen equipo sea cual sea el rival y el estilo de juego.


Diego Ávalo






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