Por decano
11 Oct 2018
Editorial

Esperemos que los acontecimientos de las últimas horas nos hagan reflexionar a todos.

En toda sociedad civilizada y democrática los individuos que la componen poseen, entre otros, derechos que protegen su libertad de pensamiento y de expresión de los mismos. Ninguna persona puede ser privada de esas libertades en sociedades regidas por sistemas democráticos. Este derecho es tan simple, básico y claro que no parece admitir opinión contraria aunque, cuando las hay, esa misma libertad consagra y protege el disenso consigo misma.



Estos derechos están presentes y latentes en todos los ámbitos e instituciones: en las asociaciones gremiales o sindicales, en los centros de estudio y en todo espacio donde haya más de un integrante. Los clubes deportivos no son la excepción; Nacional por supuesto, tampoco.



Pero, ¿hasta dónde llega esa libertad cuando se representa a un grupo? ¿Puedo expresarme públicamente cuando represento a una colectividad? Si la respuesta fuera si, ¿es sano e inteligente hacerlo? Si representando -o intentando hacerlo- al colectivo que integro agredo a parte del mismo, ¿puedo representarlo? ¿Lo represento?



En el caso de nuestro Nacional es bueno tener siempre presente a los grandes hombres de nuestra historia y, para no irnos muy lejos, traer a nuestra memoria a Don Dante Iocco. Es cierto, Dante fue un caballero de otros tiempos y seguramente ninguno de nosotros pueda estar a su altura. Pero al menos vale la pena hacer el esfuerzo y honrarlo cuando representamos –o pretendemos hacerlo- a nuestro club. Iocco era votante de un partido, tenía pensamiento político arraigado en su ser, pero jamás se le escuchó en su vida pública ir contra quienes pensaran distinto. Alguien podrá decir que eran otros tiempos, sin redes sociales y sin tanta exposición. Y es verdad, pero también es cierto que, con redes o sin ellas, Dante se guardaría su opinión privada para preservar la unidad de todos los tricolores y que, obligado a dar una opinión jamás sería agresivo con quienes piensen en forma opuesta a sus convicciones.



Esta reflexión ha sido traída por los hechos de las últimas horas, pero también va más allá porque hay varios actores del Club Nacional de Football que, sin ser tan visibles, llevan tiempo cometiendo el mismo error. Esperemos que los acontecimientos de las últimas horas nos hagan reflexionar a todos. Nacional lo merece, y lo necesita.

decano





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