Por Santiago Magni
23 Feb 2018
análisis
Equipo

Nacional se metió en fase de grupos y ahora hay que redoblar esfuerzos.

Costó mucho a los hinchas ver a Nacional en fase previa de la Copa Libertadores. Más difícil fue tener que sortear dos "mata mata" para poder ingresar a zona de grupos, más teniendo en cuenta que enfrentamos a rivales brasileños y argentinos.

El panorama en enero era complicado, se habían perdido los clásicos, uno amistoso y otro oficial por la Supercopa, y el ánimo no era bueno, reinaba el pesimismo, sobre todo en redes sociales.

Lo cierto es que a los entrenadores, al igual que a los jugadores, hay que darles tiempo. El cuerpo técnico lleva poco más de un mes y medio de trabajo y tras los reveses en los clásicos, parecía inviable que un mes después íbamos a lograr tres triunfos de cuatro partidos a nivel internacional, y a su vez tres triunfos al hilo en el Torneo Apertura que nos lleven al liderazgo exclusivo.

No éramos un desastre al principio y no somos los mejores ahora. No es una frase hecha, es que se corrigieron en la derrota aspectos tácticos y de integración, se sumaron jugadores sobre el inicio del campeonato, como los argentinos Gonzalo Bergessio, Gino Peruzzi y Rodrigo Erramuspe y el entrenador optó por juveniles que han rendido en gran nivel, como Christian Oliva, Guzmán Corujo, Gabriel Neves, Diego Coelho o Facundo Labandeira, por citar algunos.

Se va a tener que seguir mejorando, porque siempre hay detalles a pulir, y porque el Campeonato Uruguayo recién empieza y tanto en lo local como en lo internacional las exigencias serán superiores.

Pero hay algunos aciertos que debemos reconocerle a nuestro entrenador, Alexander Medina, y su cuerpo técnico que llevaron a cambiar la pisada.

El manejo de los juveniles

A los hinchas de Nacional nos enorgullece ver crecer a los jugadores del club y hacer sus primeras armas en el primer equipo.

Medina conoce a muchos de estos chicos por haberlos dirigido en Tercera durante un año y medio. Muchas veces hablamos de los momentos en los que tienen que salir a la cancha estos jóvenes y discutimos sobre si a veces no los apresuramos.

La apuesta es arriesgada y puede salir mal. ¿No recuerdan que muchos pedían a Agustín Rogel y después decían que Martín Lasarte se apuró en ponerlo en el primer equipo? Rogel había sido figura en el Sudamericano Sub20 y mostraba un gran potencial, si no se lo probaba el año pasado, ¿cuándo iba a ser? 

Todos los jugadores pasan por momentos, en situaciones donde el panorama es complicado para esos juveniles la presión es muy grande y pueden cometer errores por falta de experiencia.

Hay un trabajo muy importante del Cacique desde lo mental y eso hace que estos jugadores estén rindiéndole y se sientan identificados con su rol dentro de la cancha y sepan ejecutarlo bien.

Para muchos de estos chicos Medina es como un "padre futbolístico" y al haberlo tenido desde hace tiempo detrás de la línea de cal tienen su confianza para salir a la cancha y jugar como si lo estuviesen haciendo desde hace años.

Un equipo intenso y aplicado

Cuando un plantel no cuenta con figuras rutilantes o no tiene una dependencia exclusiva sobre un jugador es porque se está transformando en un equipo.

Los primeros partidos ante el tradicional rival vimos a Tabaré Viudez muy sólo en ataque, sin compañía para asociarse y nos faltaba peso en el área.

Más allá de la llegada de Bergessio y el repunte de Gonzalo Bueno, hay una idea de trabajar los partidos desde una dinámica exigente. Se tienen que asociar los volantes con los laterales y así ensanchar la cancha para que los de arriba tengan chances de convertir.

La presión alta puede forzar errores rivales, más cuando el partido recién comienza y los jugadores están aclimatándose en la cancha. Así vino el gol ante Torque o Chapecoense en el Parque, por citar unos ejemplos.

Hay una forma de jugar a nivel internacional que está basada en el despliegue físico y la solidez defensiva. Medina sabe que los partidos de Copa Libertadores son cerrados y estas llaves no fueron la excepción, fueron pruebas de fuego para afrontar lo que se vendrá en el grupo y para plasmar su idea en los partidos venideros.

A su vez, en lo local quizás la propuesta sea más ambiciosa, teniendo más la pelota que el rival, dependiendo las características, y aprovechando la velocidad por las bandas para que los delanteros puedan convertir.

La siempre difícil "rotación"

El fútbol es resultado puro y duro. Si Banfield o Chape nos dejaban fuera de la Libertadores o hubiésemos perdido puntos en el torneo local estaríamos hablando que "Medina rotó mucho el equipo" o "no le da identidad a la idea de juego" o algunos de esos axiomas que escuchamos en los programas deportivos.

Recordemos sino cuando Munúa rotó casi todo el equipo titular ante Plaza Colonia y perdimos. Dejando pasara chance de triunfar y liderar la tabla anual.

Al igual que colocar a los juveniles, poner dos equipos, mayoritaramiente, distintos en dos torneos fue un riesgo que el Cacique decidió correr.

Los resultados mandan y los hechos dicen que por ahora Medina está manejando bien la situación, que le fue favorable al tener en los primeros dos partidos rivales "accesibles". Torque recién ascendido, debutando en Primera División y un Rampla Juniors con muchas variantes, debido a su presencia en Copa Sudamericana, fueron para el técnico tricolor dos oportunidades inmejorables para probar y así darle fútbol y continuidad a todo el plantel, manteniéndolo competitivo.

La ausencia de Sebastián Rodríguez y Diego Polenta en el plano internacional se suplió con dos aciertos/apuestas del entrenador del bolso: Arismendi como zaguero izquierdo y Christian Oliva en el mediocampo.

Mucho por crecer, trabajar y mejorar

Siempre hay detalles a corregir, situaciones de juego que se deben pulir o trabajos en los que se tienen que redoblar esfuerzos.

Algunos puntos flacos en defensa son la pelota parada, algo que nos costó el campeonato ante Defensor en 2017, y las pelotas a espaldas de los laterales. Por poner algunos ejemplos.

También un detalle a tener en cuenta son los goles tempraneros, como el que nos hizo Fénix o los goles sobre el final, como el de Banfield en el Florencio Sola.

Estos son algunas situaciones de juego que debemos mejorar de cara al futuro. Porque, por suerte, vamos a tener un año cargado y competitivo a nivel internacional y nacional.

Los jugadores están mostrando su compromiso y adhesión a la causa. El Cacique sabe más que nadie en qué hay que mejorar y qué se ha hecho bien. Ahora tendrá un lindo y difícil desafío que buscará sortear con éxito basándose en su método y el camino que está construyendo.

Confiamos en él y vamos a alentar a este equipo durante todo el año.

Santiago Magni





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