Por Camilo Salvetti
5 Oct 2017
Mundial2030

El mundial 2030 en el horizonte.

El miércoles en Buenos Aires, la Casa Rosada fue testigo de una reunión histórica: Los presidentes de Uruguay, Argentina y Paraguay mantuvieron un almuerzo con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino para plantearle la idea de organizar la Copa del Mundo del año 2030 entre los tres países. Luego, los presidentes anunciaron oficialmente la precandidatura.

El mandatario argentino, Mauricio Macri, comenzó la conferencia destacando el buen relacionamiento que hay entre los tres países y la pasión compartida por el Deporte Rey. Por su parte, el presidente uruguayo Tabaré Vázquez ratificó las palabras de Macri e insistió en "la comunión de tres gobiernos nacionales de países profundamente futboleros".

Horacio Cartes, presidente de Paraguay, último país en sumarse a esta pre candidatura conjunta, agradeció el hecho de ser tenidos en cuenta y elogió a Vázquez, señalando que el proyecto nació como “un sueño suyo, durante su primera presidencia”. Cartes además considera indiscutible que la final deba ser en Uruguay, teniendo en cuenta el peso histórico del campeonato al conmemorarse los cien años de aquella primera edición en la que nuestro Gran Parque Central fue sede.

¿Qué es lo que falta?

"Se puede pensar que quizás sea una quimera, con las exigencias que existen para llevar adelante un mundial de fútbol, pero Argentina, Paraguay y Uruguay se comprometen porque saben que van a cumplir con las exigencias de la FIFA", expresó Vázquez respecto a los requerimientos que los países deben tener para poder organizar un mundial. El principal es tener al menos doce estadios modernos, sin fosas ni alambrados y con capacidad para 60.000 espectadores y uno de 80.000 para el partido inaugural y la final. Hoy en día ningún estadio uruguayo cumple con estas condiciones, es por eso que se habló de la posibilidad de que Argentina tenga la mayoría de los estadios, mientras que Paraguay y nuestro país alberguen sólo dos sedes cada uno en el 2030. No se deben olvidar tampoco los requerimientos de hoteles y campos de entrenamiento, que se multiplicarán debido al proyecto de Infantino para aumentar la cantidad de equipos competidores a 48.

En general, el pueblo uruguayo ve con escepticismo la realización de este mundial. Se considera que es una bomba de humo y que no se llegará con los plazos, como le sucedió a Brasil en el 2014. Los mandatarios se mostraron esperanzados e insistieron en que si no se tuviera planeado cumplir con los requisitos, no se habría hecho. Una remodelación y ampliación del Estadio Centenario es viable, mientras que el Primer Estadio Mundialista no para de crecer, y esperemos que no lo haga, así en el año 2030 el pitido de un árbitro marque el inicio de otro campeonato del mundo en el Gran Parque Central.

Camilo Salvetti

Foto: lanacion.com.ar

Fuente: El Observador.


 








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