Por decano.com
4 Jul 2015
Taramasco

Sebastián Taramasco cumplió un año al frente de la Coordinadora de Divisiones Formativas. Hablamos con él sobre el pasado, el presente y el futuro de nuestras formativas.

Comencemos con un repaso de las presentaciones internacionales de este año.

La primera salida, si bien fue sobre fines del pasado año, se encuadra en esta temporada. La actual Séptima División -categoría 2001- viajó a Buenos Aires a hacer un stage de 5 partidos. Esta es una experiencia que se viene desarrollando desde hace algunos años y tiene el gran objetivo de la conformación del grupo pensando en la Séptima.

Jugamos con equipos argentinos de muy buen nivel -Quilmes, Estudiantes de Buenos Aires, Racing, y Chicago entre otros- y, fundamentalmente, logramos consolidar una categoría que -en la previa-  venía con muy poco tiempo de trabajo, a diferencia por ejemplo de la 2002 que ya viene con una estructura armada. El producto de esta experiencia se reflejó en la cancha, si bien no pudimos quedarnos con el primer lugar en el Apertura, tuvimos un muy buen desempeño.

En enero nos fuimos con la categoría 2000 -la actual Sexta División- al Mundialito de Valdivia, en Chile. También es un torneo sumamente competitivo, que tiene como particularidad el contar con la participación de todos los buenos equipos chilenos de la categoría sub-15 - Colo Colo, Universidad de Chile, Huachipato, Universidad Católica, etc.-, y normalmente se invitan a cuatro o cinco equipos extranjeros, algunos de buen nivel como Nacional y Cruz Azul de México y otros que no tienen la trascendencia de los primeros, pero son muy buenos equipos, como algunas academias argentinas que son las que después nutren a los clubes grandes de toda la zona sur argentina. En ese torneo nos fue muy bien, nos quedamos con el título,  los chicos adquirieron ritmo internacional y conocieron otras formas de jugar, al enfrentar a equipos colombianos y chilenos.

En el mismo mes, la actual Quinta División -generación 98- realizó un stage similar al de los más chiquitos, pero en el que enfrentamos rivales de otro nivel: Racing, Independiente, River y Quilmes entre otros. Para los muchachos fue muy positivo en cuanto a asumir rodaje, ya que estuvieron cinco días en Buenos Aires jugando cada día y regresaron sobre el inicio del campeonato en Uruguay, lo que les permitió tener excelentes actuaciones en lo que tiene que ver con el ritmo y la intensidad de juego. Los gurises aprovecharon muy bien la experiencia argentina. Lamentablemente, el empate con Racing casi al cierre del torneo nos impidió alcanzar la primera posición del Apertura.

Esta categoría se está preparando para viajar a Belho Horizonte a disputar la "Taca BH", un campeonato de una enorme importancia a nivel de juveniles en Sudamérica. Es un mini-brasileirao que se organiza en Belho Horizonte por parte de la Federación Mineira y en el que se reúne a todos los grandes equipos de Brasil  y cuatro extranjeros invitados: uno chino (Shandong Luneng), uno de Estados Unidos (Boston), Guaraní de Paraguay y nosotros. Son cuarenta equipos repartidos en series de cinco que se juega en todo Minas Gerais, en estadios de primer nivel, como el Sao Gregorio, que fue el centro de entrenamiento de la selección de Bélgica en el Mundial. Nuestra delegación va a estar alojada en la Cidade do Galo, que es la concentración de Atlético Mineiro y donde se alojó Argentina durante el Mundial pasado.

El que una generación de dieciséis-diecisiete años termine el año con un mínimo de nueve partidos internacionales -cinco en Argentina y, al menos los cuatro de la serie en Brasil- es una ganancia que, a la larga, marca diferencia.

Finalmente tenemos la reciente presentación en la Franz Josef Cup en Austria y Eslovaquia, que fue un torneo de características distintas, mucho más competitivo y cosmopolita, ya que contaba con ocho equipos; uno español (Málaga), uno italiano (Bologna), uno turco (Galatasaray), uno eslovaco (Slovan Baritslava), uno austríaco (Rapid de Viena) y tres sudamericanos: Nacional, Boca Jrs. y Cruzeiro. Por el tipo de juego y de rivales, consideramos que fue una experiencia que si los jugadores saben administrarla, es un antes y un después en sus carreras. A un torneo que era sub-20, con la posibilidad de incluir cuatro mayores sub-22, nosotros fuimos con un promedio de edad de 19 años, entre los que se contaban 13 jugadores categoría 97, es decir sub-18. Fuimos con la idea de darles experiencia internacional y nos encontramos con un nivel de adaptación y de sentido competitivo de nuestros futbolistas que nos sorprendió a favor.

Enfrentamos a un equipo con el potencial de Cruzeiro -bi campeón de su país en este momento-, que no nos pudo superar en el transcurso de dos partidos y un alargue, cuyo entrenador fue técnico de la selección brasilera sub-20 y de la sub-17 en dos períodos, y que alineó a un futbolista de Primera División y derrotamos a Boca que presentó a la Reserva, un equipo que jugó junto todo el año, y eso se notaba.

Lo principal, que era cargar a los jóvenes de experiencia internacional, se logró, y además dejamos la puerta abierta para otras oportunidades de este tipo. Para nosotros, afrontar este tipo de traslados y estadías es prácticamente imposible, en cambio, al dejar una buena imagen tanto deportiva como extra deportiva las invitaciones surgen solas. Ya nos han llegado ofertas para algunos torneos en Holanda, y estando en el aeropuerto para emprender el regreso nos llegó otra propuesta para un campeonato en México. Estas posibilidades que se nos abren, son grandiosas en lo que tiene que ver con la formación, ya que un jugador de Quinta está llegando a Primera con 30 partidos internacionales encima.

Afortunadamente la gerencia deportiva y la directiva respondieron cuando planteamos la importancia de darle rodaje internacional a los futbolistas. Estuvimos a horas de ir a un torneo en India -que se terminó postergando y se estaría jugando en noviembre- y sería sumarle más experiencia a la categoría.

Históricamente los rivales a enfrentar en formativas fueron Danubio y Defensor. Nacional logró equiparar e incluso superar a estos clubes. Ahora se suma Peñarol a la lucha con un buen trabajo en formativas. A partir de estas experiencias internacionales, ¿podemos pensar que el club volvería a tomar ventaja?

No va a ser nada definitorio, pero puede ser parte de un aventajamiento. Nosotros debemos encarar a las juveniles de nuestro club, como un  proceso de formación de futbolistas y no de equipos de fútbol.

Siempre pongo el mismo ejemplo: si tomás el plantel principal de cualquier equipo, del nivel que sea, ¿cuántos futbolistas de la misma generación podés encontrar? Nuestra tarea es formar futbolistas, para conseguirlo, lo más importante es la competencia. Si nos remitimos simplemente a la competencia interna, vamos a estar rengos. Más en un equipo como Nacional, a cuyos jugadores se le va a exigir también logros a nivel internacional. Si continuamos por este camino, el día de mañana, cuando un jugador nuestro emprenda una gira o un torneo internacional, no va a estar con la carga de nervios de tener que enfrentar a un equipo extranjero, porque ya lo hizo. No le va a preocupar tener que medirse -por ejemplo- con Boca porque ya le ganó. Ya va a conocer el ritmo de juego y los circuitos de otros equipos y tendrá todo un bagaje de conocimientos y recursos que no se transmiten en la charla técnica.

No olvidemos que nosotros tenemos una gran carencia, que no percibimos porque estamos inmersos en un país que mira demasiado hacia adentro: debemos ser el único país de Sudamérica, y me animaría a decir del mundo, que no organiza este tipo de torneos. Hasta hace poco se disputaba la Punta Cup, pero lamentablemente ya no existe.

Sin intención de ofender a la competencia local -que bastante mérito tiene y respeto a la gente que la organiza-, pero yo cambio un torneo de estos por el campeonato que sea. Y cuando digo cambio no estoy hablando solamente de la parte deportiva, me refiero a la dinámica de juego, los eventos que se dan en un partido, las relaciones que se incluyen en el pre y post partido, étc.  Nosotros no nos damos cuenta de lo complejo que es el pasar la frontera desde el punto de vista futbolístico. Vemos las frustraciones y los malos resultados a nivel internacional y ni siquiera nos preguntamos por qué. O cuando nos lo preguntamos hacemos un análisis muy pobre. Nuestra última figuración internacional fue en el 88. En el club debe haber algún profesional trabajando que en ese año no era nacido.

Desde entonces hasta ahora, nuestros rivales crecieron. El fútbol es un deporte de oposición, no es solo lo que hagas vos, sino lo que hagas en referencia a tu rival. Una de las cosas que hicieron los otros, que justifica su crecimiento, fue competir. Siempre tengo el recuerdo de un entrenador de Boca, que en una charla me dijo que de unos años a esta parte, continuamente le toca cruzarse en aeropuertos alrededor del mundo con otros equipos argentinos, que a su vez están viajando a disputar torneos en otros lugares. Hay un circuito de torneos internacionales que Uruguay lo aprovecha poco y nada. Tal vez el equipo que más lo ha hecho es Nacional, y no es de ahora, desde mi gestión, ya lo venía haciendo. Lo que tenemos que hacer es continuar incentivándolo, fomentarlo, aumentarlo y esperar que el club continúe apoyando como hasta ahora.

Competir a este nivel es lo más importante que tenemos por delante, y si en el camino nos tocar sumar tres partidos por el Campeonato Uruguayo en una semana -como nos ha pasado- para poder asistir a un torneo internacional, lo vamos a hacer. Y si es preciso jugar la final de Tercera un sábado a mediodía y de ahí salir corriendo hasta el aeropuerto, no vamos a dudar en repetirlo. Tal vez desde el punto de vista competitivo local no sea lo más indicado, pero volveríamos a hacerlo.

Lo que pudimos apreciar en la Franz Josef Cup es que, a diferencia de otros años,  no hubo una diferencia tan grande en lo físico.

Me alegra que lo hayas notado. Esa es la primera gran diferencia. A nivel interno, la diferencia desde el punto de vista físico está a favor de Nacional. En esta ocasión no logramos imponernos en ese aspecto, pero sí estuvimos a la par. Material hay, conocimientos de nuestros profesionales también, lo que necesitamos -y vuelvo sobre el mismo tema- es competir. Entiendo que para Nacional no es posible una inversión económica para poder estar presente en estas competencias, entonces lo que hay que hacer es contactos, marcar presencia. Cuando fuimos invitados a este torneo en Europa es porque hay una organización que viene a Sudamérica con un abanico de opciones. De Argentina: Boca, San Lorenzo y River; Corinthians, Cruzeiro y Gremio en Brasil y luego, en Uruguay, gracias a contactos que tiene el club, a gente amiga, a la buena imagen del club y a algo que se llama Luis Suárez -que hay que aprovecharlo mientras esté- , se inclinan por Nacional. Por Suárez somos la vedette mundial.

Si tu entrás al sitio web de la Federación Mineira, que organiza el campeonato al que vamos ahora, te vas a encontrar con una nota sobre Nacional, y el por qué invitan a Nacional. Es solo ver la foto y te das cuenta. Son ganancias que -indirectamente- nos dio el haber formado al futbolista. Cuando el pasaje de Luis al Barcelona, en Los Céspedes atendimos a la televisión húngara, francesa, brasileña...

Al cierre de este Apertura, no logramos la primera posición en ninguna categoría. Nos ubicamos segundo en casi todas y la sub 16 tuvo una mala figuración. ¿Te preocupa eso?

Para nada. Una vez alguien me dijo que aquel que evalúa los procesos a partir de una lectura de la tabla de posiciones, lo único que está demostrando es que conoce algo de matemáticas. Yo estaría muy preocupado si tuviéramos carencias a nivel competitivo en nuestras categorías, pero ese no es el caso. Nosotros disputamos quince partidos por categoría, en cinco categorías, nos da un total de setenta y cinco encuentros, de los cuales perdimos diecisiete. De este total, la mitad corresponden a una divisional que, efectivamente, tuvo una prestación competitiva más light. Eso sí nos preocupa. La gran mayoría de nuestras divisionales peleó los torneos. De hecho una lo ganó en la cancha y lo perdió en los escritorios por alinear un jugador inhabilitado. Y no me quejo, fue justo el reclamo de Defensor Sporting.

En realidad, la sub 16 este año sufrió una metamorfosis, por lo que yo quiero separar el diagnóstico de esa generación entre los años anteriores y este. En el 2015 se le incluyeron nueve jugadores nuevos, que muchos de ellos -cinco- rápidamente fueron titulares, lo que le llevó a sufrir un período de adaptación. Además hubo un cambio de entrenador -no por razones competitivas sino personales-, y eso también trajo consecuencias. Actualmente están muy contentos con el trabajo que está haciendo Tabaré Alonso, que fue quien quedó al frente de la categoría. Tenemos mucha confianza en lo que van a hacer en la segunda mitad del año, y también en los jugadores desde el punto de vista individual. Creo que esa generación está compuesta de muy buenos futbolistas, que aún no han logrado tener una sinergia que los haga funcionar de la mejor manera.

Tampoco se refleja el trabajo de nuestras formativas en la convocatoria a selecciones nacionales.

Acaba de culminar un período de sub-20 en el cual pienso que tuvimos citados la cantidad de jugadores que teníamos que tener. Pienso lo mismo en relación a la sub-17. En cambio, en la sub-15 tenemos una gran cantidad de futbolistas y estoy convencido que con la generación 97 vamos a continuar por ese camino. Veo un grupo de futbolistas más completo, tengo mucha confianza en lo que va a venir a futuro. Esta generación de la que te hablo, que va a ser la promoción que se inserte en el próximo sub-20 -que fue la  base del equipo que fue a disputar el torneo a Austria- tiene muy buenos jugadores. La generación 2000 tiene nueve futbolistas en la selección sub-15, que probablemente continúen el proceso en la sub-17. De hecho, en este momento hay una selección sub-18 compitiendo en amistosos que no cuenta con futbolistas de Nacional, pero eso no se debe a razones deportivas sino estratégicas. En el momento en que se cita a esa selección, nosotros estábamos por salir hacia un torneo en India, por lo que, de común acuerdo con el cuerpo técnico, priorizamos el viaje a India. Incluso los jugadores ya estaban inscriptos, por lo que no podíamos presentarnos con otros. 

A esta selección finalmente se sumó un jugador 98, que es Nicolás Rodríguez. En su momento, cuando Uruguay se presentó en Corea, Mathías Olivera formó parte del proceso, ahora, cuando debería volver a formar parte del mismo, va a estar haciendo la pre temporada de Primera División. Ese es el objetivo.

En una entrevista anterior nos habías dicho que, una vez hecho el diagnóstico, habían llegado a la conclusión de que lo que estaba faltando era la adaptación de las metodologías de entrenamiento a la formación del futbolista. ¿Se consiguió este objetivo?


Estamos en la tercera y penúltima etapa. Lo primero que se hizo fue lograr reunir el perfil del jugador, objetivos anuales y el modelo de juego de Nacional. Ahora estamos en una etapa en la que todos los entrenadores, de cada una de las categorías, tienen lo que llamamos una "semana tipo", en la que cada entrenador determina en qué día de la semana se va a apuntar a trabajar en la obtención de determinado objetivo -tanto táctico como técnico, físico o sicológico- de los que se habían trazado al comienzo del año. Como última gran etapa nos está quedando la metodología de implementación directa en los hechos. Es decir, hoy estamos en un momento en que el entrenador sabe qué tiene que darle al jugador en el año y cómo lo ubica en la semana. Con este motivo nos reunimos con los entrenadores, para evaluar cómo están llevando adelante cada uno de los objetivos, y les vamos haciendo devoluciones y aportando un workbook -algo que se hace mucho en el básquetbol- , con el cual va a tener determinados ejercicios que le serán de utilidad a la hora de hacer trabajos tácticos.

Te podría decir que nuestros entrenadores se han adaptado rápidamente a la metodología y la línea que rige todos los entrenamientos es la de trabajos con pelota. Nos faltan algunos detalles, apenas en lo que refiere a los modelos de juego, que haya mayor progresividad, pero venimos bien. Amén de esto, continuamos con los trabajos intra-divisionales en doble horario. Lunes y miércoles o martes y jueves, dependiendo de las divisionales, realizan un doble horario. En la tarde concurren para ejercicios físicos, lo que le llamamos la estructura del jugador. Trabajos de fuerza y prevención de lesiones un día y trabajos técnicos específicos al siguiente. Este tipo de movimientos no lo hacen con su entrenador sino con Santiago Espasandín, Alberto Bica, Pierre Sarratie o conmigo.

¿Cuál es la tarea que desempeña actualmente Alberto Bica?

Luego de su alejamiento como entrenador -por motivos personales- conseguimos que Alberto pasara a desempeñarse como responsable de la captación de chicos post-séptima, algo que en Nacional no existía.

Desde su re incorporación al club ha recorrido el Uruguay observando todos los campeonatos sub-18. El próximo 7, 8 y 9 de julio viaja a Bella Unión, junto con Dardo Pérez,  para realizar un campamento y además es quien lleva adelante las prácticas de aspirantes. Logramos que estas prácticas no fueran exclusivamente de fútbol sino que las dividimos en dos partes, y en una de ellas se realizan entrenamientos específicos según el puesto del chico, para evaluar directamente el desempeño del jugador en esa posición. Consideramos que esto es una ingeniería más compleja que la de situar once jugadores enfrentando a otros once con una pelota al medio.


Alberto Bica trabaja en consonancia con Nicolás Salaverry. Alberto en la parte técnica y Nicolás en la administrativa. Hemos logrado ejecutar muchas cosas que antes no se hacían, como el llevar adelante un archivo de jugadores y una base de datos de todos los que pasan por el aspirantado. Esta semana estamos abocados al cierre de convenios con varios clubes del medio, debido a que el crecimiento en la captación fue tan grande que nos ha superado. Hemos constatado que hay tres tipos de futbolistas: el que no tiene nivel, el que lo tiene y por lo tanto procedemos a su fichaje, y existe una zona intermedia, de chicos que ves que tienen potencial, pero que somos consciente de que si los captamos ahora para insertarlos en la Quinta o en la Cuarta, no van a lograr encajar, por lo que estamos buscando seguir el esquema de los clubes europeos, es decir, absorber nosotros al jugador y cederlo por seis meses a un club en el que tenga posibilidad de jugar. En eso estamos. A eso hay que sumarle el convenio que tenemos con Nacional Universitario, donde hoy tenemos colocados a veinticinco futbolistas, sobre todo los más chicos, los que tienen edad de Sexta y Séptima y no tienen posibilidades de alternar en este momento. Allí pueden hacerlo una o dos veces a la semana, con la camiseta de Nacional, representando al club.

Ernesto Flores

decano.com








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